Mundo ficciónIniciar sesiónEl trayecto hasta la oficina de Don Esteban fue más corto de lo que Isabella recordaba.
Se había preparado para el reproche, para la decepción, incluso para el desprecio… pero eso no hacía que doliera menos. Don Esteban era la única figura de esa familia por la que sentía un afecto sincero, casi filial, y decepcionarlo era una idea que le oprimía el pecho.Cuando entraron, don Esteban levantó la mirada de los documentos que estaba revisando. Su expresión era seria, impenetrable, pero en sus ojos había algo más: cansancio… y una atención profunda.—Puedes retirarte —le dijo al secretario—. Cierren la puerta.Indicó las sillas frente a su escritorio.—Tomen asiento.Isabella obedeció en silencio. Sus ojos se encontraron con los de Esteban sin bajar la mirada. Dereck se sentó a su lado, no sabía qué diría su padre.El silencio se volvió pesado, casi asfixiante.Isabella sentía la mirada de Esteban sobre ella, anali






