Mundo ficciónIniciar sesiónAsí que asintió.
—Será un placer —dijo, aunque por dentro hervía.Gimena sonrió satisfecha y lo tomó del brazo, guiándolo hacia la pista de baile. A su alrededor, las miradas comenzaron a clavarse en ellos, y los murmullos no tardaron en surgir.—¿No es ese el heredero de la familia Salazar… con la hija de Esteban Castillo?—Dicen que se va a separar de su esposa… que ella no puede tener hijos.—Tal vez ya está buscando una nueva esposa.—Hacen una hermosa pareja…Las voces crecían, mezclándose con la música, formando un zumbido venenoso. Gimena los escuchaba todos. Cada palabra alimentaba la sonrisa de satisfacción que se dibujó lentamente en sus labios.Entonces, al alzar la vista, sus ojos se encontraron con los de Isabella.Y en ese instante, supo que había logrado exactamente lo que quería.Para Isabella, la voz de Valeria y el murmullo del salón comenzaron a volverse lejanos, distorsionados, como si est






