Mundo ficciónIniciar sesiónHéctor asintió, colocando una mano firme y protectora sobre el hombro de Isabella.
—Recuerda descansar, Isabella —dijo con voz serena, cargada de preocupación sincera—. El trabajo es importante, pero tu salud lo es más.Isabella le respondió con una sonrisa llena de gratitud. Los padres de Valeria siempre la habían tratado como una hija más desde que la conocieron, y tras la muerte de su padre, habían estado ahí sin condiciones, dándole el apoyo y el cariño que una adolescente rota necesitaba.Valeria observaba la escena con una sonrisa genuina. Ver a Isabella relajada, riendo, sintiéndose querida, le llenaba el pecho de una satisfacción silenciosa. Ella era la única mujer entre sus hermanos y había sido mimada sin reservas… y que sus padres extendieran ese mismo afecto a Isabella lo decía todo.—Papá, mamá, ¿ya vieron lo increíble que está Isa? —dijo con orgullo—. Les dije que iba a deslumbrar.Estela rio suavemente.—Claro que sí, está preciosa —respondió—.






