El teléfono voló de su mano y se estrelló contra la pared con un golpe seco. Un crujido agudo llenó la habitación mientras Dereck maldecía en la penumbra, respirando con fuerza, como si el aire le quemara por dentro.
¿Enzo?
¿Enzo… y Isabella?
Su mejor amigo desde la infancia. El hombre a quien había confiado todo.
¿Y estaba cenando con su esposa? ¿De noche? ¿Riéndose juntos?