Aimée
Sonreí.
Pero esa sonrisa, no la reconocí. No me pertenecía ayer. Era nueva. Cargada de una tensión oscura, de una certeza peligrosa. Ya no era la de una niña. Era la de una mujer en proceso de convertirse. Una criatura nacida en el dolor, alimentada en el silencio, y que había probado el poder. Un poder extraño, doloroso. Sulfurosos.
Fuera, la noche aún mantenía el cielo como rehén. Dentro, algo se había levantado en mí. Glacial. Afilado. Y curiosamente luminoso. Como una hoja bajo la lun