Mundo ficciónIniciar sesiónJustin
El silencio que siguió fue más denso que la noche que caía tras los cristales. Una noche sin estrellas, ahogada, como suspendida en espera. Ella me miraba, las pupilas dilatadas, la respiración entrecortada. Aimée era hermosa. Hermosa de abandono, hermosa de esa docilidad que nace del caos interior. Aún no comprendía lo que estaba haciendo con ella. Lo que estaba moldeando. Creía que la dominaba. Pero la verda







