Mundo ficciónIniciar sesión—¿Sabes, gatita? Después de todo lo que te he hecho, como mujer decente deberías casarte conmigo —me susurró Nikita con voz ronca, después de dejar por fin en paz mis labios y mi cuerpo. Dios, parecía como si se hubiera vuelto loco. En esas dos o tres horas, nos habíamos leído medio libro del Kama Sutra. Me dolían los músculos por las posturas en las que Nikita me había tenido. Y no diré que no me







