Nuestra conversación tuvo que terminar. La luz había regresado, así que disimulamos, hablando de trivialidades y de mi nuevo closet, ya que no sabíamos con exactitud si alguien nos estaba escuchando o no.
Andrés se acercó, y nos dio las órdenes:
—Muy bien. Ambos me van a escuchar con atención. Emilia, tú y Bruno van a tomar a Alice. —Con su dedo índice nos apuntó a ambos—. Ustedes dos no se van a separar en ningún momento. —Miró a Bruno—. Tú vas a cuidar de ellas. —Sacó un manojo de llaves que