Capítulo 51

Levanté el puño y le di un golpe leve en la parte trasera de la cabeza.

—¡Ay! —gritó.

Lo abracé aún más fuerte y le dije que se lo había ganado.

—¿Vamos a Canadá? Y si no… ¿cómo demonios lograste instalar cámaras en todo un hospital? —pregunté.

—No —respondió—. El esperma ya está en tránsito hacia aquí, y el hospital pertenece a un amigo. Sólo el piso donde está Julian tiene cámaras. Ahora quítame las manos de la cintura.

—¿Por qué? —pregunté.

—Me estás apretando el pecho —respondió
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