Valeria aún no había terminado conmigo, y estaba convencido de que no se detendría hasta verme completamente destruido. Necesitaba desesperadamente el dinero de esa casa; era mi única oportunidad de empezar de nuevo junto a mi madre, lejos de esta maldita ciudad.
Lo tenía todo en orden. Incluso le había entregado a Fiona un aviso de desalojo, aunque aún no se había marchado. Evitaba verla; sólo su rostro me despertaba pensamientos violentos. Preferí dejar el asunto en manos de los futuros propi