No supe cómo reaccionar. Por la forma en que bajó la mirada, supe que decía la verdad. Entonces, ¿por qué estaba aquí y no con su gran amor y su bebé?
—Vuelvo a preguntarte: ¿cuánto por la casa? —insistió—. Sé que necesitas el dinero, probablemente para irte de aquí y empezar una nueva vida con tu madre.
—Has estado bloqueando la venta de mi casa —le grité—. ¿Crees que soy tan estúpido?
—Sí, lo eres —respondió sin titubear—, pero aun así tengo muchas ganas de comprar tu casa. Y también puedo ha