—¿Qué acaba de pasar? —pregunté, confundida.
—Tu comentario sobre la masturbación lo sorprendió bastante. Probablemente piense que eres virgen —respondió.
Tenía ganas de abofetearlo, pero habían pasado semanas, si no meses, desde la última vez que lo había oído reír y comportarse de forma traviesa. Así que solo lo empujé con el hombro y seguí observando cómo los Hawthorne intentaban destrozar al ayudante del sheriff. Exigían que un nuevo juez continuara con el caso, pero lo único que cons