Los dos jóvenes charlaron durante toda la tarde y, poco a poco, la barrera entre ellos empezó a diluirse.
Camila se sentía mucho más cómoda y empezó a indagar sobre los gustos de los miembros de la familia Ocampo. Pedro captó enseguida que probablemente quería preparar algunos regalos, y con una leve sonrisa, respondió:
—Nuestra familia es bastante grande, y la verdad, tampoco recuerdo muy bien los gustos de cada uno. Tendré que pensarlo con tiempo. Hagamos esto: en una semana me darán el alta y