Camila había venido exclusivamente a Binorte para casarse, así que, por supuesto, no tenía ninguna objeción.
Luisa estaba radiante de felicidad. Un deseo de años estaba a punto de cumplirse, así que se quedó charlando con ellos durante media hora.
Después, Arturo llegó con unos documentos, y ella aprovechó la oportunidad para irse con él, diciendo que iba a organizar los detalles de la boda que acababan de discutir.
La habitación quedó en silencio. Solo Pedro y Camila quedaron allí.
Sin saber qu