Mundo ficciónIniciar sesiónLo que decía Wilna era muy cierto, por lo que Rowan se apresuró a abrirle la puerta a Luciana para que subiera al auto. Mientras tanto, Wilna terminó una vez más en el mismo vehículo que Julius. No les tomó mucho tiempo llegar al edificio del tribunal; por fortuna, el trayecto no estaba demasiado congestionado.
A pesar de eso, Albert los recibió con un gesto de evidente fastidio.
—Se ha demorado demasiado, señorita Lu







