Mundo ficciónIniciar sesiónSin poder evitarlo, las lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de Dante. Ya no fue capaz de contenerse. Jamás había imaginado un escenario semejante. Mientras él daba por sentado que Marcella podía valerse por sí misma y se concentraba en sus propios problemas judiciales, una auténtica desgracia se cernía sobre ella. Una desgracia terrible, si se lo permitía calificar en ese instante.
—¿Por qué Mar







