Capítulo 129

Pero Dante sabía que las palabras por sí solas no bastaban.

Necesitaba actuar.

Por eso se acercó de inmediato a Julius.

Y, ante la mirada atónita de todos, cayó de rodillas frente a él.

Sujetó ligeramente los brazos del hermano de Luciana y levantó la vista con expresión suplicante.

«Perdona mis errores, Julius. No quiero hacer promesas vacías. Lo único que deseo es corregir m

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