Mundo de ficçãoIniciar sessãoYa era el segundo día desde que a Luciana le habían permitido regresar a casa.
Aun así, tenía terminantemente prohibido trabajar o realizar cualquier actividad pesada. Si se atrevía a desobedecer esas indicaciones, no solo Wilna o Julius la regañarían. La amenaza de Julius de contarle a su padre todo lo que realmente estaba ocurriendo la hacía pensárselo cien veces antes de hacer cualquier imprudencia.
Todavía







