Mundo ficciónIniciar sesiónAlicia Castaño es una chica trabajadora, responsable y eficaz, pero torpe, muy torpe, y eso le traerá muchos problemas. Miguel Ángel Duarte es el dueño de la compañía más importante de publicidad de toda España, un hombre orgulloso, seguro de sí mismo, bueno en los negocios y apunto de casarse con una de las publicistas más conocidas de toda Nueva York. Pero sus destinos se entremezclan a causa de la torpeza de Alicia, y después de eso todo empieza con una llamada.
Leer másCAPÍTULO 23Acabábamos de llegar a su casa, estaba de pie frente a él, muy nerviosa, sin saber muy bien que era lo que él quería de mí, aún me sentía algo confusa y …Desnúdate – ordenó, mientras se sentaba sobre el sofá, aún con el platico, sin abrir – quiero ver lo que tienes debajo.¿no deberíamos ir a tu cuarto o algo? – pregunté con calma, intentando parecerlo, en realidad, porque estaba muerta de miedo.Aquí no vive nadie – aseguró.Me quité la camisa, que estaba medio rota, pues él ya había hecho saltar los botones, con anterioridad, al mismo tiempo que sentía su mirada sobre mí. Bajé los pantalones, despacio, observando como el me devoraba con su mirada.Se levantó y se detuvo frente a mí, acarici&
Llamé a mi madre desde la oficina y le dije que no me esperase para cenar, que cenaría fuera e iría a celebrar con los chicos, pero lo cierto era que sabía que si la veía me echaría a llorar como una magdalena y me pondría a llorar en su regazo, como solía hacer cada vez que uno de mis novios me abandonaba por otra.Colgué el teléfono, agarré mi chaqueta y mi bolso, dispuesta a marcharme, pues él aún estaba reunido con su futura esposa y no me parecía adecuado molestarle, ni siquiera quería imaginar que era lo que hacían allí metidos tanto tiempo.Caminé hacia el ascensor y me metí en él, sintiendo como me rugían las tripas, aquel día tenía demasiada hambre, pues apenas me había dado tiempo a almorzar por el exceso de trabajo, tuve que hacer mi trabajo y también ponerme al día
Cuando llegué a la oficina, después del fin de semana, él ya estaba allí, pero ni siquiera entré a saludarle como solía hacer cada tarde. Me preparé para recoger mis cosas y en cuanto llegó la nueva secretaria me dispuse a enseñarle todo lo que sabía, pues quería que fuese tan eficaz como lo era yo. Sobre todo, tienes que recordar que él odia ser molestado en las reuniones, si quieres preguntarle algo llámale a su línea – le indicaba mientras señalaba su extensión en el teléfono – y si tienes alguna duda siempre puedes llamarme a mí, estaré en la extensión 9. Muchas gracias por la oportunidad – aseguraba la chica rubia, era demasiado joven, y no tenía experiencia, pero me había asegurado que había hecho las prácticas en una revista y que sabía bastante sobre aquel tema de la publicidad. Siempre debes llamarle por su apellido – le aconsejaba – odia que le llamen por su nombre, no cambies la formalidad a no ser que él lo haga.
Cuando desperté al día siguiente me sentía echa una mierda, y agradecí muchísimo que fuese mi día libre, pues no tenía fuerzas de enfrentarme al trabajo después de lo que había pasado entre nosotros la noche anterior.¿por qué no podía ser como esas mujeres a las que le importaba una mierda romper una relación? ¿por qué no podía aferrarme a él y ser feliz? No podía, no dejaba de pensar en su novia, en Amara, en lo mucho que se querían, pues pronto se casarían, y uno no se casa con cualquiera.Siempre he pensado que el matrimonio es algo tan importante para una pareja que se ama, que se respeta, que están preparados para dar un paso más, que saben que no podrán vivir el uno sin el otro, y la culminación de una relación es el matrimonio y formar una familia juntos.Creo que mi f
Último capítulo