Capítulo 37

Cada maldito vaso que me llevo a la boca, Lazzarini me lo arrebata entre risas y guiños de ojo. No le quedó claro que voy a embriagarme y me importa poco que sea la fiesta de ese niño, si hay alcohol significa que esto también es para adultos.

¿Qué pretende?

Estamos solos, alejados de su familia, niños, periodistas y todos los mequetrefes que se atreven a vernos.

—Joder. Quiero beber, esto no tiene sentido. —Fausto se ríe.

—Estoy cuidando cuerpo, necesitas estar limpio para competir. —r
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