Cada maldito vaso que me llevo a la boca, Lazzarini me lo arrebata entre risas y guiños de ojo. No le quedó claro que voy a embriagarme y me importa poco que sea la fiesta de ese niño, si hay alcohol significa que esto también es para adultos.
¿Qué pretende?
Estamos solos, alejados de su familia, niños, periodistas y todos los mequetrefes que se atreven a vernos.
—Joder. Quiero beber, esto no tiene sentido. —Fausto se ríe.
—Estoy cuidando cuerpo, necesitas estar limpio para competir. —r