De camino a la empresa de Lazzarini, después de lidiar con sus perversiones en el estacionamiento del Piazza Vecci. Me recuerdo que debo asegurarme que Aleksen no haga otra estupidez que pueda joderme los planes. Mi advertencia debería ser suficiente pero no voy a tomar riesgos. He trabajado mucho para solo perder mi oportunidad de ganar la Copa Italiana.
Saco el móvil, buscando el número de Sahori. Es la única manera de comunicarme con ellos y es mejor salir de eso inmediatamente. Saho respo