Estoy muerto...
Estoy roto...
Me niego a decírselo pero las piernas están temblándome de dolor, ni siquiera todas las horas de practica conduciendo me habían lastimado tanto como esto. Sumándole el dolor en el trasero y el buen golpe que me termine dando en la cabeza con el techo del Ford.
Lazzarini está satisfecho, yo también, el sexo ha sido muy bueno y finalmente he aceptado que no es solo eso lo que me gusta. No voy a decírselo todavía, no me dejará en paz si lo hago.
Estiró las pier