Capítulo 39. Tres cómplices y un ratón.
Alexandra Dimitrakis
—Lástima que yo no acepto —pronuncié con seriedad.
Me levanté de la silla y me alejé de la cama, sorprendida por la respuesta de Von. ¿Cómo podía estar tan seguro de que yo querría casarme con él? Además, ¿cómo podía estar bromeando en un momento como este?
El padre de Von rio alegremente, pero yo no encontré la situación divertida. Me acerqué a Von y lo miré con una ceja alzada.
—No me hagas perder el tiempo, Von. No hay manera de que me case contigo—articulé entre dientes