Capítulo 84. Desafiando al demonio.
La enfermera se quedó observando a Carolina por un momento. Su expresión era difícil de leer, una mezcla de curiosidad y compasión. Sus manos se detuvieron sobre la bandeja, como si dudara entre seguir el protocolo o escuchar las súplicas de la mujer frente a ella.
—Por favor… —continuó Carolina, su voz quebrándose—. No puedo quedarme aquí. Mis hijos me necesitan. Lisandro me necesita. Esto es un malentendido… mi suegra… ella me odia y ha manipulado todo para hacer creer que estoy loca.
La enfe