Capítulo 85. Una vez lo tuvo todo.
Genoveva miró a su esposo alejarse con una mezcla de desprecio y furia. Sus ojos ardían con un odio que parecía palpable en el aire.
—No sabes con quién te metiste, Leandro —dijo con voz fría, cada palabra impregnada de veneno—. Has firmado tu sentencia de muerte.
Sin esperar respuesta, tomó su teléfono móvil y marcó un número que conocía de memoria. La voz al otro lado de la línea era familiar, pero no menos inquietante.
—Tengo un trabajo para ti… necesito que secuestres a mi esposo y le des