Capítulo 73. Amenazas en las sombras.
Seis meses después.
Las luces de la mañana se filtraban a través de las rendijas de las cortinas que tenían las grandes ventanas de la habitación matrimonial de la lujosa mansión, mientras Carolina se acurrucaba junto a Lisandro en la cama, con la cabeza apoyada en el hombro de él.
—No puedo creer lo perfecto que es todo, a veces tengo la sensación de estar en un sueño —, murmuró Carolina, con sus ojos azules mirando a Lisandro con adoración.
Él sonrió, pasándole los dedos por el pelo oscuro