Capítulo 72. Pasión bajo las estrellas.
Las palabras de Lisandro enviaron un escalofrío por la espalda de Carolina. Se apartó ligeramente para mirarlo a los ojos, encontrando en ellos un deseo ardiente que hizo que su corazón se acelerara.
—¿Aquí afuera? ¿En esta terraza? —susurró, mirando alrededor nerviosamente.
Lisandro sonrió, acariciando suavemente su mejilla.
—Los niños están dormidos, y estamos completamente solos. Nadie nos verá.
Carolina sintió cómo el calor se extendía por su cuerpo ante la idea. La brisa marina acariciaba