Capítulo 50. Pidiendo explicaciones.
Lisandro se quedó sin palabras por un momento, sorprendido por la perspicacia de Trina. Miró a Carolina, quien asintió levemente, dándole ánimo para continuar.
—Sí, princesa —, dijo, finalmente, su voz llena de emoción. —Soy tu papá.
Trina soltó un grito de alegría, cubriéndose la boca, luego extendió sus brazos hacia Lisandro. Él la abrazó con fuerza, sintiendo que su corazón podría estallar de felicidad.
Izan, por su parte, se quedó quieto, procesando la información. Su rostro reflejaba una m