Capítulo 49. El primer abrazo.
Por su parte, Lisandro no podía dejar de pensar en lo que iba a suceder en ese momento. Su corazón latió rápido mientras esperaba de lo que decía Carolina, quien caminaba a su lado, a una velocidad que solo reflejaba lo mucho que estaba en juego.
Todo en él estaba tenso, como si estuviera a punto de entrar en un escenario donde no sabía cómo reaccionar. Había tantas emociones mezcladas, tantas preguntas sin respuesta en su mente. Sin embargo, lo que lo dominaba era una sensación indescriptible