Capítulo 48. El precio del silencio.
El hombre salió de las sombras, revelando un rostro duro y curtido. Sus ojos oscuros se clavaron en Inés con una mezcla de rabia y dolor.
—Sí, soy yo, —respondió Enrico. —Por fin te conozco y te tengo al frente. Han pasado cinco años, Bianca o debo decir, Inés Martínez. Cinco años buscándote a ti y a mi hijo. ¿De verdad creías que podías esconderte de mí para siempre?
Inés sintió que le faltaba el aire. El momento que tanto había temido finalmente había llegado.
Los fríos ojos del hombre se cla