Capítulo 47. Al fin te encontré.
Lisandro sintió que el dolor de los años perdidos, la rabia por las mentiras y los engaños, se desvanecieron, al menos por un instante. Su corazón latía con fuerza, un ritmo acelerado marcado por la intensidad del reencuentro, por la angustia de los recuerdos y por la promesa que ahora, finalmente, tenía la oportunidad de cumplir: proteger a su familia.
Carolina, abrazada a él, sintió que el peso de la culpa y el miedo comenzaban a aligerarse. Los años de angustia, de vivir con la verdad oculta