Capítulo 178. El secuestro.
Los días pasaron con una calma aparente, pero Inés no podía ignorar el cambio en Enrico. Lo notaba más tenso y evasivo que de costumbre, incluso tenía la sensación de que parecía nervioso, es como si algo le estuviera preocupando demasiado.
Su risa, que antes llenaba los espacios con calidez, ahora era forzada y breve, como si algo le inquietara profundamente. La preocupación comenzó a instalarse en el pecho de Inés.
Se decía que, quizás, todo esto tenía que ver con la relación de su madre con