Capítulo 150. En el centro del peligro.
La noche en el bosque era un abismo oscuro que parecía tragarse a Izan y a Dante a cada paso que daban. Las hojas crujían bajo sus pies, y sus corazones latían desbocados, impulsados por el miedo y la adrenalina.
El aire frío les cortaba los pulmones, pero no se detuvieron. Izan, a pesar de ser el menor, lideraba la marcha tan solo con la guía de la luna, apretando la mano de Dante con fuerza mientras el bosque se volvía más denso.
Sin embargo, unos minutos después, detrás de ellos, los gritos