Capítulo 149. El escape.
El silencio que siguió al disparo fue ensordecedor. Enrico miró a Inés, sus ojos abiertos por la sorpresa y el alivio. Ella permaneció inmóvil en la puerta, el arma aún en sus manos temblorosas.
—Inés... —comenzó Enrico, su voz ronca por la emoción.
Pero antes de que pudiera decir más, el sonido de pasos apresurados llenó el pasillo. Leandro apareció detrás de Inés, su rostro una mezcla de shock y preocupación.
—¡Maldita sea, Inés! ¡Te dije que esperaras! —exclamó, entrando rápidamente en la ha