Capítulo 23. ¿Acaso… desconfías de mí?
—¿Qué haces aquí, Cole? —preguntó. Su voz sonó ronca por el llanto, aunque trató de disimularlo, era imposible. Sentía la garganta en llamas; quería gritar y patalear, como aquella vez cuando recibió la noticia de la muerte de su hija; sin embargo, se obligó a serenarse.
—Es lo mismo que te pregunto yo, Callista. ¿Qué haces aquí? ¿Qué es lo que estás haciendo? ¿Por qué insistes en lastimarte? —preguntó. La preocupación en su voz molestó a Callista.
—¿Por qué no debería estar en este lugar? Aquí