Capítulo 22. Un corazón puro y de oro
Penélope sabía que esto era un error que podía costarle su corazón y su estabilidad emocional. Este límite era uno de los que no debía atravesar; sin embargo, no tuvo el valor ni el coraje para rechazar el beso de Theodoros Xenakis.
Su lengua era demasiado provocativa; sus labios, una adicción de la que no quería verse libre. Abrió la boca y correspondió al beso como si su vida dependiera de ese momento. Todo su cuerpo reaccionó a la pasión con la que era besada, y, aunque tenía miles de pregun