Capítulo 62. La única
Melina miró a los niños y luego volvió su atención a las mujeres, sentadas en las sillas. Su mirada se clavó en el abultado vientre de Callista. Cuando su padre se lo contó, no podía creerlo. Era impensable que una mujer de la edad de Callista pudiera salir embarazada.
—¿Qué haces aquí, Melina? —preguntó Callista. Se puso de pie con una mano sobre su vientre, como si quisiera protegerlo de las miradas de la mujer.
—Vine de visita, nunca te molestó mi presencia en esta casa, ¿lo recuerdas? —preg