Tenía la frente pegada al vidrio y mordía mis uñas. El paisaje me era indiferente. Mi cuerpo sufrió una descarga luego de subirme al vehículo. Las palmas de mis manos eran testigo de ello tras clavar mis uñas en ellas mientras lloraba. Así de mal me encontraba por lo de Nikko, y era su primo Maël quien me llevaba de vuelta a Braga.
No deseaba llegar a casa, así que le dije que me llevara a cualquier sitio menos al hogar de mis padres.
Llegamos a Braga en menos de 45 minutos sin decirnos una sol