—¡Vamos, Peter! —exclamó Dantalian entusiasmado.
Lanzó la pelota no demasiado fuerte mientras Peter, el perro que habían adoptado y que había nombrado así por su héroe de cómic favorito, Peter Parker, corría tras ella lleno de energía, con la lengua fuera y el pelaje brillante bajo el sol.
—Es mi cumpleaños —gruñó Haniel, cruzándose de brazos—. ¿Por qué estamos jugando con Peter en vez de ir de compras para mi fiesta de cumpleaños?
—Porque necesita quemar toda esa energía acumulada —respondió D