—No me gusta cómo se ven sus caras —dijo Liam al entrar desanimado al despacho del Rey. Había pasado una hora junto a Leia, tratando de disfrutar de su compañía y de la pequeña Olivia, pero la verdad era que cada minuto lo sumía más en la incertidumbre. Leia había ido a ayudar a la Reina Rosali a preparar una cena por el "regreso" de Liam, y él, aunque trataba de disimular, no podía quitarse de la mente que todos le estaban ocultando algo importante, algo que lo estaba carcomiendo; el paradero