Liam sintió un dolor agudo atravesarle la cabeza, despertándolo abruptamente de un letargo que parecía interminable. Siempre que usaba sus poderes en exceso terminaba agotado, pero esta vez se sentía verdaderamente destrozado. Cada respiro era un esfuerzo, y al intentar mover cualquier parte de su cuerpo, lo sentía adormecido, como si fuera ajeno a él. Era una resaca amplificada hasta límites insoportables. Con dificultad, entreabrió los ojos, agradeciendo que la habitación estuviera en penumbr