Angel giraba y sonreía junto a Paula. Una chica simpática que había conocido esa noche, la hija de un alfa francés que aún no se transformaba.
Era muy linda y le hacía reír mucho, pero ciertamente no sentía esas mariposas de la cual todos hablaban. Miro por un momento a Liana dar vueltas con Auguste, los cuales habían sido las estrellas de la noche. Todo el mundo había estado atento a la pareja, incluso los humanos. Por lo que entendía, hombre lobo o no, Auguste era una figura pública muy impor