—A veces en la competición hay muchas disputas y malas mañas —dijo Gerard mirándola a los ojos—, pero tú concéntrate en las pruebas y no le prestes atención a las provocaciones.
—¿Tú me estás diciendo que no me meta en problemas? —Taylor alzó una ceja—. ¿Enserio?
Gerard le pasó un brazo por los hombros.
—En otras circunstancias te diría que le cortes la cabeza a cualquiera que te moleste, pero como habrás notado, aquí todos te odian por ser la pareja de un hombre lobo poderoso. Quieren verte ca