Liana disfrutaba de las miradas llenas de envidia. También estaba sintiendo el calor de la mirada llena de odio que le daba su padre de lejos a Auguste. Este la balanceaba de un lado a otro bailando como un experto. Este tipo de fiestas eran lo suyo, el alfa francés estaba como pez en el agua.
Ella pensó que Gabriela se había vuelto loca y exageraba demasiado con el vestido que le mandó hacer. Pero la semidemonio había tenido razón, el tema principal de ese año eran los bailes victorianos. Toda