—Joon por favor —intento calmarlo Daeho—, no ganaras nada alterándola.
—Cállate —Joon miró con tal frialdad a Daeho, que este tuvo el impulso de retroceder—, que siga hablando entonces, pero que no se refiera a mí de ningún modo. A penas soporto estar en la misma habitación con ella.
Gerard estaba arrodillado al lado de Um-ji, haciendo que esta se calme nuevamente. Estefan estaba sombrío parado al lado de una pared. Los dos ingresaron a la habitación después de Joon, encontrando a Daeho entre J