—¿No es este un día fenomenal? —preguntó Liam sin evitar poder moverse de un lado a otro—, ¿No lo crees Seraniel?
El ángel que estaba degustando de unos deliciosos postres servidos en una bandeja antigua y exquisita para él, simplemente no respondió.
—¿Todo saldrá bien, verdad?
—Antes me quejaba porque no podía hablar con mis personas —Seraniel dejó un delicioso bombón relleno de mango renuevo en su plato—, ahora quisiera volver a hacer invisible.
—Tienes razón, debo dejar de ser tan negativo —