—Me siento terrible —Liana se envolvió en sábanas—, jamás me había sentido tan enferma.
—Es tu transformación querida —Lauren se sentó al pie de la cama—, no lo he vivido yo misma, pero he leído mucho sobre eso. Es como una gripe, pero multiplicada por diez.
—Tengo fiebre —se quejó Liana—, no quiero salir de la cama.
—Es tu cumpleaños —Lauren le sacó la sábana que le tapaba el rostro y le acarició—, es un día muy importante, tu tío Dylan te preparó una pócima especial para que combatas tus sínt