Gabriela abrió de a pocos los ojos, el cuerpo lo sentía muy pesado y algo pegajoso. Necesitaba un baño urgentemente, una expoliada general y un baño de burbujas con un delicioso olor a limón fresco y hierbas del bosque.
Sintió un lengüetazo áspero como una lija en su cara, abrió por completo los ojos y vio a Zeus, el tigre que Estefan le regaló. Gabriela sonrió ampliamente sujetando al pequeño Zeus.
—¿Extrañaste a mami? —Gabriela se sentó en su cama acariciando a Zeus que ronroneaba como un gat