Estefan miraba el mar desde la montaña donde las coordenadas que Gerard le había mandado para encontrarse. El semidemonio estaba confundido de que el cazador lo llamara a un lugar bastante alejado de la residencia coreana, en otra ciudad para ser precisos.
Se encontraba a las afueras de la ciudad de Busan, muy lejos de Seul, donde se encontraba su esposo.
—Perdón por la demora —Gerard subía la montaña con agitación—, fue difícil zafarme de los demás.
Estefan miro de pies a cabeza a Gerard, este