Capítulo 16: Incuestionable.
En la penumbra de la habitación, Celine estaba sentada en la cama, con la mirada perdida en la ventana, sumida en sus propios pensamientos. Fue entonces cuando apareció Claudia, trayendo una bandeja de comida y los medicamentos que la joven debía tomar.
—Le he traído la cena, señorita —mostró la bandeja, y Celine asintió resignada a comer a pesar de no tener mucho apetito.
—Gracias, Claudia —le dedicó una sonrisa agradecida por su atención—. ¿Sabes dónde está Enzo?
—Lleva un rato en su despacho